Concierto dominguero y en día de fumbol, pues nada ante la disyuntiva tiramos por la calle de en medio, es decir, asistimos a los dos eventos. La organización fue simplemente perfecta: fuimos a Santana a primera hora, dejamos el coche aparcado y bajamos a San Mamés en metro. Tras el partido (Athletic-Racing, para algo soy Matías - apuesto a que Ibon y Unai no se acordaban) realizamos la operación inversa: metro en Sanma y a Bolueta.
Una vez en la sala nos encontramos con viejos conocidos (Rubén, Patxi,..) tan bien organizados como nosotros, no en vano habían visto el encuentro en el mismo garito, cómodamente sentados.
Ah bueno, que esto es un blog donde hablamos de los conciertos,… pues Los suecos nos ofrecieron un show donde no hubo lugar a la sorpresa. Nos dieron exactamente lo que esperabamos ver. Presentaban su último trabajo, Rock and roll is Dead, quizá más domesticado que los anteriores, pero que a mi particularmente me gusta bastante pero es que con la discografía de los suecos creo que hacer un mal concierto es casi imposible. Los que les han visto un montón de veces dicen que han perdido fiereza, pero desde luego a nosotros nos gustó lo que vimos, quizá fue un pelín corto, pero eso ya es cuestión de gustos.
El resumen en una palabra del concierto es fácil: ACTITUD.
Fuimos al Azkena a ver a estos hardrockeros británicos, uno de mis grupos de cabecera desde que los descubrí con su primer disco allá por 1990. Esta era mi segunda vez, y es que me los encontré de casualidad en la concentración motera de Sestao, cuando me acerqué con la intención de ver a Dan Baird y lo que quedaba de sus Georgia Satellites. Sin embargo, el concierto se suspendió y trajeron como recambio a Spike y su banda, algo de lo que no me enteré hasta estar alli mismo frente al escenario.
He de decir que este concierto fue mejor que aquel, ya que estos simpáticos borrachines en Sestao estaban demasiado pasadetes. En el Azkena también le pegaron a la birra, presentando prácticamente cada canción con un “this is a song about drinking”, al que hace referencia el título del post, que al final era ya coreada entre risas por todo el personal, pero mantuvieron el tipo y es que por otra parte, un grupo que bebe (nunca mejor dicho) tan descaradamente de los Faces, tiene la obligación de salir soplado al escenario (Unai suele decir que le da mucha rabia ver a músicos de rock bebiendo agua… secundo la opinión).
En cuanto a lo musical, dieron un repaso a todos sus clásicos (muchos del primer disco, una verdadera obra maestra del hard rock) y por supuesto del último, Well Oiled!, que a fin de cuentas era el que venían a presentar, un disco de lo mejorcito del año, sin duda.
Tras el concierto los Larrazabal Brothers and me nos hicimos una fotillo con Spike… por supuesto vaso en mano.
Fuimos al Antzoki Ibon, Alfonso, Unai y yo. Para Ibon y yo era nuestra segunda vez, tras haberles visto en la concentración motera de Sestao y eso que Ibon aún no era motero.
Musicalmente tan poderosos como siempre, si bien el “espectáculo” fue un poco más light (y con espectáculo me refiero a la diosa Ruyter, claro), por lo que Unai se quedó un poco con las ganas de verla en tanga (bueno, no solo Unai,…)
De nuevo, volvimos a comprarnos la misma camiseta (no lo hemos vuelto a hacer).