Dentro de la larga lista de conciertos de primeras espadas que últimamente se acercan por estos lares, recibimos la visita de Bruce Springsteen y su banda de la calle Este.
El Boss es actualmente un señor mayor que sin embargo sigue dotando a sus conciertos de una energía que para sí quisieran muchos jovenzuelos. Sin embargo hay que reconocer que sus conciertos han bajado en intensidad, algo que no perciben muchos de sus fans talibanes, que siguen vitoreando cada acción de Bruce en el escenario como si fuese lo más grande que se ha visto nunca. Y es que si algo echa para atrás en los conciertos del de New Jersey es precisamente el encontrarte rodeado de seguidores de Bruce que con toda seguridad no han ido a otro concierto en todo el año y que ignoran la existencia de bandas como Marah o Lucero, por citar otras.
Así, para mucha gente presente en el BEC, el concierto fue lo mejor que se puede ver jamás, y eso no es cierto, primero porque para afirmar eso hay que ver otras bandas y segundo porque el propio Bruce lo ha hecho mejor en el pasado.
Sin embargo, no quiero decir que el concierto no fuese bueno, que lo fue, si no que no fue EL CONCIERTO. Eso sí, a mi personalmente me encantó el repertorio, que aparte de las inevitables 7-8 canciones del último disco, nos dejó perlas como Jackson Cage, Kitty`s Back o una impresionante version bluesera de Reason to Believe y que dejó fuera clásicos como Thunder Road, The River o Born in the USA. El concierto además tuvo un gran final, con toda la banda interpretando American Land, una canción de estilo tradicional folk compuesta por Bruce para sus Seeger’s Sessions, con karaoke incluido en las pantallas de video.
Se me olvidada, no puedo acabar esta crónica sin citar a Max Weinberg, batería de la banda. Una máquina de hacer ruido sin despeinarse. Grande, grande.
Buen concierto el que vimos el pasado sábado en el BEC. Tocaban The Who teloneados por Loquillo y Rose Hill Drive. La tropa, más veterana que de costumbre, nos acercamos al recinto con el tiempo justo de ver un par de canciones del Loco, al que le dieron media hora. El hombre, orgulloso de su papel nos dijo: “Aquí estamos, teloneros de los Who, con dos cojones”.
Tras Loquillo les llegó el turno a Rose Hill Drive, tres imberbes jovenzuelos de Colorado que no hacen nada nuevo en esto del rock, pero que se salieron, tocando cuatro canciones en 45 minutos, lo que da idea de por donde van lo tiros: rock setentero en la onda Deep Purple Made in Japan. Hay que verlos en un local pequeño y de cabezas de cartel.
Tras los Rose Hill Drive llegó el turno de las estrellas del cartel, The Half Who, o sea, Daltrey, Townsend y otros. Con el público entregado desde el primer minuto (unas 12000 personas parece ser) y el repertorio que tienen era imposible que diesen un mal concierto (y así fue). Además, Roger Daltrey (con cierto parecido a Luis Fernández) y Pete Townsend están en muy buena forma. Uno sigue manteniendo una estupenda voz y el otro simplemente es uno de los grandes guitarristas de la historia.
Centraron el show en sus grandes clásicos intercalando algunas canciones de su último disco, Endless Wire, como Fragments, con un inicio a los teclados que engañó a más de uno. Conscientes de que parte de su público actual les conoce por las canciones que sirven como inicio de las series de CSI, adaptaron habilmente el Wont get fooled again a la version televisiva. Baba O’Reilly sonó estupenda como siempre.
A diferencia de la gira del año pasado, han incorporado una pantalla detras del escenario en la cual van proyectando imagenes de acuerdo con la canción que tocan: maquinas de petacos en Pinball Wizard, imagenes de la pelicula Quadrophenia (en la que vimos un segundo a Gordon Sumner) para The Real Me o Drowned , fans histéricas,… Parece ser que la idea es del omnipresente Jerry Bruckheimer o como se escriba.
Por supuesto Pete Townsend nos obsequió con su famoso molinillo. Roger Daltrey estuvo más comedido y no le vimos lanzar el micro al aire.
En definitiva, un buen concierto, con un repertorio impecable, un sonido estupendo… pero quizas con un poco de falta de …alma. A mi me dio la impresión de que todo estaba perfectamente milimetrado, y es que estoy seguro de que es difícil diferenciar dos conciertos de la gira.